domingo, 20 de octubre de 2013

la luna

La luna




La luna se puede tomar a cucharadas
 
o como una cápsula cada dos horas.
 
Es buena como hipnótico y sedante
 
y también alivia
 
a los que se han intoxicado de filosofía.
 
Un pedazo de luna en el bolsillo
 
es mejor amuleto que la pata de conejo:
 
sirve para encontrar a quien se ama,
 
para ser rico sin que lo sepa nadie
 
y para alejar a los médicos y las clínicas.
 
Se puede dar de postre a los niños
 
cuando no se han dormido,
 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
 
ayudan a bien morir.
 

Pon una hoja tierna de la luna
 
debajo de tu almohada
 
y mirarás lo que quieras ver.
 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
 
para cuando te ahogues,
 
y dale la llave de la luna
 
a los presos y a los desencantados.
 
Para los condenados a muerte
 
y para los condenados a vida
 
no hay mejor estimulante que la luna
 
en dosis precisas y controladas.

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